Un poco de historia

Torrejón de la Calzada es en la actualidad un municipio de casi 8.000 habitantes, asentando en un territorio de 9 kilómetros cuadrados, situado a 26 kilómetros de Madrid en la carretera de Toledo.

La configuración de su término municipal imaginamos sería hacia finales del siglo XI, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, conquista que se efectúa en el año 1.085 y que implica la del territorio de Madrid del que formaría parte Torrejón de la Calzada. Su topónimo procede del latín turris (torre) y estaría asociado a la existencia de una torre de vigilancia dentro del sistema defensivo del territorio y del control de la calzada que pondría en comunicación la ciudad de Toledo con Madrid y con Alcalá de Henares y Guadalajara, en esos momentos en que el territorio es zona límite entre los reinos cristianos y musulmanes.

En su actual término municipal existen evidencia de asentamientos visigodos de los siglos VI y VII y musulmanes de la época califal.

Torrejón de la Calzada aparece en documentación medieval, en amojonamientos de términos, como aldea de la tierra de Madrid, y bajo su jurisdicción, en el Reino de Toledo, pero sin hacer referencia a su doblamiento o despoblamiento. Lo que sí es seguro es que a finales del siglo XV, su término está despoblado. Suponemos que su despoblación en los últimos siglos de la Edad Media tiene que ver, entre otras posibles causas, con la debilidad de la monarquía que fortalece a los Señores y por tanto a las villas de Señorío. Los lugares de realengo, y sobre todo los de corto vecindario, sufren constantes vejaciones que condicionan el abandono de los lugares por sus vecinos, que se instalan, bien en otros lugares de realengo de mayor vecindario o en las villas de señorío, donde se encuentran más protegidos. Así ocurre no sólo en Torrejón de la Calzada, sino en Humanejos, Loranca, Fragacedos, Alba y otras muchas pequeñas aldeas de la zona que se despueblan en la segunda mitad del siglo XIV y comienzos del XV. Torrejón de la Calzada y Humanejos, además están rodeados por tierras de Señorío: Parla, Humanes, Pinto, Torrejón de Velasco, lo que hace imposible la vida en ese territorio de realengo cuando la monarquía no tiene fuerza para defender sus lugares.

Que el lugar había estado poblado con anterioridad lo demuestra la visita que realiza el clérigo Martín Sánchez de Madrid en 1.427 por encargo del Arzobispo de Toledo, Juan Martínez Contreras, a la iglesia de este término municipal. En el informe que realizó hizo constar que el sacerdote que regía la iglesia era Bartolomé García, advirtiendo que “no la servía sino de tarde en tarde, por cuanto no tiene pueblo ninguno”. Este dato nos revela que el lugar estuvo poblado y posiblemente abandonado a causa de la peste.

A finales del siglo XV y comienzos del XVI, hay un esfuerzo por el concejo de Madrid para poblar los lugares despoblados de su territorio, unos prosperan y otros fracasarán. Propicia ese momento la afirmación de la monarquía se los Reyes Católicos, que controlará a la nobleza e impondrá su autoridad. Así Fregacedo tendrá una corta existencia entre 1.480 y 1.520 aproximadamente; Humanejos iniciará un momento de doblamiento a partir de 1.480 que durará hasta 1.650 y Torrejón de la Calzada iniciará también sj doblamiento en el primer tercio del siglo XVI con más suerte que los otros ya que continuará su vida hasta la actualidad, si bien con una población exigua de alguna manera condicionada por la limitación territorial. Pero a pesar de esa afirmación de la autoridad real, Torrejón de la Calzada tendrá dificultades a la hora de intentar su nueva fundación, ya que quienes lo intentan son vecinos de Torrejón de Velasco, que es villa de Don Juan Arias Dávila, y lo van a hacer el año 1.531, es decir, diez años después de la revuelta de las Comunidades en las que Don Juan Arias se ha destacado en la defensa de los intereses del Rey Carlos I, y ha sido nombrado por ello, en el año 1.523, Conde de Puñoenrostro.

De todas formas, lo cierto es que el día 3 de agosto de 1.531, el Consejo manda des Ávila una carta al Concejo de Madrid notificando que ha recibido otra queja del conde de Puñoenrostro por el intento de puebla del lugar de “Torrejoncillo de la Calzada”, despoblado bajo la jurisdicción de dicho Concejo, por parte de los vecinos de Torrejón de Velasco, entre los que están Francisco de Pero Abad y Bartolomé de Harija, que serán los fundadores.

En dicha carta solicitan que Madrid nombre un apoderado para que trate dicha cuestión. El 7 de julio de 1.532 hay otra Provisión del Consejo en la que se explica el motivo de la disputa que no era otro que el aprovechamiento de los partos y abrevaderos de dicho lugar. Madrid hace constar que Torrejón de la Calzada ha sido siempre lugar poblado y que tenía dehesa y ejido y que se había despoblado por una pestilencia y que allí estaba su iglesia para demostrarlo. Añade que ese momento hay quince vecinos, por lo cual solicita se le ampare de sus derechos y se autorice la continuidad de la puebla. En ese momento podemos comprobar uno de los motivos importantes para su despoblamiento: una pestilencia que disminuirá su población y debilitará su resistencia en un momento de auge de las tierras del señorío.

Con fecha 17 de julio de 1.532 se envía un segundo documento dirigido a los regidores de de la villa de Madrid y a los vecinos de torrejón de la Calzada, Francisco de Pero Abad y Bartolomé de Harija, que han de tomarse, por tanto, como los fundadores de dicho lugar. El documento da noticia de las nuevas casas que se están construyendo y de las fricciones que sigue habiendo entre el Conde de Puñoenrostro y los vecinos de Torrejón de Velasco. Se manda que hasta que no se decida el pleito no se construyan más casa, y se deje vía libre para que los vecinos de Torrejón de Velasco disfruten de los pastos y prados que en Torrejón de la Calzada existían.

La justicia del Rey da la razón al Concejo de Madrid para que continúe con los avecindamientos y, aunque no se conoce hasta el momento el documento fundacional, Torrejón de la Calzada inicia su andadura como lugar de Madrid que ejercerá su señorío jurisdiccional concediendo vecindades, nombrando justicias (alcaldes) y entendiendo en sus pleitos. Por tanto parece evidente que la refundación definitiva de Torrejón de la Calzada puede situarse en el año 1.531, siendo sus fundadores Francisco de Pero Abad y Bartolomé de Harija.

Será en este lugar de corto vecindario, oscilando entre los veinte y cuarenta y cinco vecinos (entre setenta y ciento sesenta personas), que se dedicarán en número importante, para tan corto vecindario, al oficio de mesoneros. Su corto terrazgo, manifestado en los distintos censos y catastros, dificultará las actividades agrícolas y ganaderas, y la ubicación del pueblo en un camino importante, condicionará la antedicha actividad. En relación con lo anteriormente expuesto, está el informe dado el 6 de septiembre de 1.626, para una consulta sobre venta de lugares de la jurisdicción de Madrid, en la que al referirse a Torrejón de la Calzada, se dice que es un “lugar situado a cuatro leguas de Madrid en el camino real a Toledo y que tendrá veinte vecinos, los más mesoneros”.

Ya hemos visto que la nueva fundación de Torrejón de la Calzada como lugar poblado ha necesitado de un pleito entre el Concejo de Madrid y el conde de Puñoenrostro. Hay otro momento posterior de enfrentamiento, a partir de 1.650, con la vecina villa de Parla, por aumentar el territorio tras el despoblamiento definitivo del lugar de Humanemos. Los conflictos para incorporarse dicho territorio van a durar hasta la segunda mitad del siglo XVII y de todo el siglo XVIII, y al final será la villa de Parla quien lo incorpore. Es posible que la mayor potencia demográfica de dicha villa actúe como elemento que determine esa incorporación: a más vecinos más necesidad de terrazgo y también, por qué no, más fuerza. De lo que sí queda constancia es de esas tensiones derivadas del uso de los comunes. En el Archivo de la villa de Madrid existen documentos sobre pleitos mantenidos y uno de ellos, del año 1.790, es por el ejercicio indebido de dicha jurisdicción por parte del concejo de Parla, cuando le correspondía al de Madrid. Concretamente las justicias parleñas prenden ganados a vecinos de Torrejón de la Calzada a los que además les imponen una multa. Tras la incorporación del territorio de Humanemos al de Parla, Torrejón de la Calzada continuará con sus nueve kilómetros cuadrados de superficie que condicionará su demografía hasta finales del siglo XX.

En 1.921 publica Juan Ortega Rubio la historia de Madrid y su provincia. El apartado dedicado a Torrejón de la Calzada es breve, pero da una idea muy exacta de lo que fue nuestro pueblo en los años inmediatos a la Guerra Civil Española.

“Torrejón de la Calzada, con 164 habitantes de hecho, 180 de derecho, se halla a 13 kilómetros de distancia de Getafe, 26 de Madrid, por la carretera de la Corte a Toledo. Está situado el pequeño pueblo en una meseta al oeste de Torrejón de Velasco, en alegre y pintoresco sitio.
La iglesia está dedicada a San Cristóbal Mártir; pero el patrón del pueblo es San Sebastián. El curato es rural de primera clase. Bastante capaza para el reducido vecindario, su construcción es sencilla, como también el maderamen de su techumbre: en sus torrecillas o espadaña hay dos campanas. Entre las imágenes que adornan los altares se admiran San Antonio de Padua, San Sebastián y el Santo Cristo del Amparo, llamado entre el vulgo de los pueblos vecinos el Cristo robado. Esta imagen fue destruida en los años de la Guerra Civil Española, siendo sustituida por otra imagen comprada por los vecinos de Torrejón de la Calzada.
La Casa Ayuntamiento y la escuela para niños de ambos sexos debieran ser mejores, siendo de notar que generalmente las casas del pueblecito son espaciosas y cómodas.
A unos 500 metros tiene Torrejón de la Calzada un manantial, llamado la Peñuela de finas y delicadas aguas…”