Documentos Fundacionales

En 1.967 el investigador Emilio Meneses García publicó un interesante artículo en los Anales del Instituto de Estudios Madrileños que da a conocer el origen de nuestra población. Su trabajo está basado en dos documentos que hablan de las gestiones del Consejo Real de Carlos V para autorizar el nuevo pueblo de Torrejón de la Calzada. Un extracto de dicho artículo dice lo siguiente:

El origen de Torrejón de la Calzada, sobre el cual no sé que se haya tratado. Demuestra, de nuevo, la tirantez de relaciones entre señor y vasallos. Ocurre bajo el reinado de Carlos V, época de influencia de los Arias, que en la guerra de las comunidades estuvieron a lado del Emperador y que en 1.523, a raíz de la guerra, se convirtieron en los condes de Puñoenrostro. También en este caso los vecinos de Torrejón se ponen de acuerdo con el Concejo de Madrid, pero esta vez aleccionados por el ejemplo de San Sebastián, piden permiso al Real Consejo para su nueva fundación, según vemos en la provisión de dicho Consejo que se publica en este trabajo. Es el documento número 10, de fecha 3 de agosto de 1.531.

Dirigida al Concejo de Madrid, se relata en ella como los vecinos de torrejón de Velasco pidieron licencia al rey para poblar un término que se llama Torrejoncillo de la Calzada. Cuando la petición llegó al Consejo de don Carlos, éste la notificó al conde de Puñoenrostro, el cual contestó que ya había en dicho Consejo pleito pendiente sobre el asunto y que, por tanto, no procedía la petición hasta que se resolviera el pleito. Añade el conde que la misma petición la habían hecho los vecinos al Concejo de Madrid, a pesar de estar incoado dicho pleito. Sigue relatando que el concejo de Madrid era su enemigo, que le tenía odio y enemistad y que haría todo lo posible por perjudicarle. Pide a la justicia real que se dirija a Madrid para que no se entrometiese hasta tanto se resolviese el pleito. El Consejo de Castilla acuerda que la villa de Madrid debe ser oída y que envíe una persona, con poder suficiente, para que le represente y decir todo lo que alegar quisiere.

Del año siguiente es el último documento aquí transcrito, otra provisión del Consejo fechada en Medina del Campo el 17 de julio de 1532. Está dirigida al Concejo, justicia de regidores, de la villa de Madrid, e a vos Francisco de Pero Abad e Bartolomé de Harija, que son, por tanto, de los fundadores. En ella, por intercesión del conde de Puñoenrostro, el rey encarga a la justicia de la ciudad de Toledo que haga una información sobre el asunto de la nueva puebla con objeto de enviarla a dicho Consejo. Madrid rechaza al enviado de Toledo que tiene que ser sustituido por el licenciado Mansilla. Sigue el documento relatando que, a despecho del pleito pendiente, Madrid continúa construyendo casa en Torrejoncillo de la Calzada y que no deja disponer de los pastos y abrevaderos al ganado de los de Arias. Manda que hasta tanto que no se decida el pleito no construyan más casas y que dejen libre el disfrute de los pastos y abrevaderos a los vecinos de Torrejón de Velasco. Diego Pizarro contesta en nombre de Madrid que, con el acatamiento debido, la disposición no debe obedecerse. Da una serie de datos sobre el origen de Torrejoncillo, dice que fue lugar antiguamente poblado y que tenía su exido y dehesa, que se había despoblado por una peste y que se había comenzado a hacer casas, gozando los vecinos de los pastos de su dehesa. En todo caso, el lugar estaba despoblado y podemos considerar este momento como el origen de Torrejón de la Calzada.

Basándose en todo esto, el procurador de Madrid opina que los vecinos del nuevo poblado deben seguir disfrutando de los pastos, pero el Consejo acuerda que no se innove nada sobre los pastos hasta que se vea el pleito pendiente. El documento se lee en Madrid en presencia del apoderado del conde de Puñoenrostro, Martín Mimbreno. La continuación de estos pleitos no los he podido encontrar ni en el archivo de Simancas ni en el del Ayuntamiento de Madrid, pero en este último existen otros documentos de esta época de la fundación; la mesnada del conde molesta a los pobladores cuando éstos están a punto de acabar sus casas y coge presos a unos guardas del Ayuntamiento de Madrid, que nombra un juez y el proceso acaba pasando al Consejo Real.